Dieta antinflamatoria. Dieta de la zona

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LA DIETA ANTINFLAMATORIA

  • Es un nuevo concepto nutricional creado por el bioquímico americano
    Dr. Barry Sears, con gran aceptación en numerosos países.
  • La dieta de la Zona es un estilo de alimentación saludable que se caracteriza por alcanzar un correcto equilibrio hormonal.
  • Propone una dieta equilibrada entre todos los grupos de nutrientes. Su concepto básico es el aporte en cada una de las comidas de Hidratos de Carbono (40%), Proteinas(30%) y Grasas (30%).
  • El aporte de ácidos grasos esenciales Omega 3 es fundamental en esta dieta.
  • Permite alcanzar el peso óptimo de forma equilibrada perdiendo grasa y no masa muscular.
  • Incluye cualquier alimento así como la combinación libre entre ellos sin necesidad de pesarlos
  • Elimina la sensación de hambre entre las comidas
  • Enseña a alimentarse correctamente
  • Proporciona beneficios adicionales para tu salud

Beneficios:

  • Ayuda a mantener estables los niveles de Glucosa e insulina y a controlar los Eicosanoides proinflamatorios.
  • Mejora los niveles de Triglicéridos y Colesterol
  • Incrementa el rendimiento físico y mental, la energía y la vitalidad.
  • Proporciona un sueño de calidad.
  • Rejuvenece la piel, cabello y uñas.
  • Aumenta nuestra capacidad antioxidante y reduce la aparición de radicales libres. Esto es fundamental para ralentizar el proceso de envejecimiento.
  • Optimiza el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Previene y mejora las enfermedades cronicas.

Es una dieta equilibrada que se basa en obtener el 40% de la energía de los hidratos de carbono preferiblemente de verduras y frutas, restringiendo o eliminando según los casos: azúcar, bollería, arroz, pasta, cereales. El 30% de la energía proviene de las proteínas, prefiriendo: pescado carne magra, huevo, leche semidesnatada, y quesos bajos en grasa, limitando embutidos, carne muy grasa, casquería. Y el 30% restante vendrá de las grasas como fuentes saludables: aceite de oliva, frutos secos aguacates, pescado,  restringiendo las grasas saturadas como la carne roja, cerdo y cordero, mantequilla, nata y eliminando totalmente las grasas hidrogenadas o grasas trans margarinas, bollería industrial, patatas chips.

La proporción de energía estabiliza los niveles de insulina y glucagón en sangre. La insulina es la hormona que controla el almacenamiento de la grasa y el hambre, si la insulina es estable permite transformar la grasa en energía, mejora la sensación de saciedad y nos permite sentirnos con energía y vitalidad todo el día. Digamos que la insulina cuando no está equilibrada es la llave que introduce la grasa en la célula y no permite que se queme, mientras que el glucagón en contraposición es la hormona que sirve de llave de esta cerradura permitiendo que la grasa sea consumida para la producción de energía, por lo que nuestro propósito debe ser mantener estas dos hormonas en equilibrio y esto es algo muy sencillo si realizamos 3 comidas principales  y dos tentempiés con la proporción de nutrientes que hemos visto(40/30/30) en cada una de nuestras comidas.

Este control de la insulina es indispensable para la salud de todo nuestro organismo, y no solo para el control y mantenimiento de nuestro peso corporal, por ello debemos entender esta dieta como un modo de alimentarnos y no como una dieta que hacemos un tiempo para luego retomar nuestros hábitos anteriores, no será complicado pues nuestros niveles de energía mejoraran tanto que no desearemos retomar nuestra alimentación anterior.

Es conveniente la suplementacion con Omega3 de cadena larga (EPA+DHA) de alta pureza y concentración,  ya que conseguir la dosis adecuada con los alimentos habituales es difícil. Aquí de nuevo tenemos un equilibrio que nuestro organismo debe mantener, se refiere a la proporción entre ácidos grasos omega 3 y omega 6. En este caso para controlar los procesos inflamatorios (inflamación silenciosa) que a largo plazo produce enfermedades crónicas.

También iremos viendo todos los beneficios en cuanto a salud se refiere de esta Dieta, viendo su influencia en todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo, especialmente el sistema endocrino, es decir nada más y nada menos que nuestras hormonas.

Una forma fácil de recordar es hacer una lista con los alimentos que deben quedar excluidos de nuestra dieta, al menos mientras dure nuestra intención de perder peso para más adelante irlos añadiendo pero siempre de forma moderada, estos son.

Alimentos excluidos:

  • Azúcar en todas sus formas
  • Harina
  • Café, té y otros estimulantes
  • Alimentos refinados
  • Maíz, zanahoria, remolacha castaña y calabaza,platano y uva
  • Frutos secos…

Tubérculos y legumbres

Como posiblemente has deducido una dieta antiinflamatoria NO es:

– Una dieta alta en hidratos de carbono: Especialmente los de tipo glucémico como pan, pasta, arroz, trigo, harinas..etc Este tipo de dietas, en que se encuadra la dieta estándar Occidental, conduce a la hipernsulinemia y al desarrollo de diabetes tipo II (la conexión insulina-inflamación explica asimismo el crecimiento de enfermedades crónicas en Occidente).

– Una dieta alta en proteínas: En respuesta al extremo de las dietas altas en carbohidratos que generan sobrepeso, nacieron muchas dietas a partir del opuesto, esto es, alto en proteínas y pobre en carbohidratos. La originaria dieta Atkins es el mejor ejemplo. Pero esto no es ninguna solución, ya que entraña otros problemas. Sin suficientes carbohidratos, desarrollamos un estado anormal llamado cetosis, dado que nuestro cuerpo empieza a generar productos de deshecho denominados cetonas. Un período muy prolongado en estas dietas radicales acaba convirtiendo a nuestras células en imanes de grasa y, por si fuera poco, se incrementan las tasas de glicación a través de mecanismos distintos de las dietas ricas en carbohidratos.

Una dieta antiinflamatoria ES:

– Una dieta moderada en proteína y moderada en carbohidratos poco glucémicos o de lenta absorción. Esto consigue una insulina lo suficientemente alta para evitar la cetosis pero lo suficientemente baja para evitar el sobrepeso y la inflamación. ¿Y qué hay de la grasa? Las grasas saturadas tienen la capacidad de estimular la insulina, aunque no tan intensamente como los carbohidratos. Por contra, la grasa monoinsaturada como la de la oliva no tiene ningún efecto sobre la insulina, pero como grasa que es ayuda a ralentizar la entrada de los carbohidratos en sangre, limitando los picos de azúcar e insulina. Dentro de las grasas, las grasas poliinsaturadas omega 3 tienen un papel protagonista, ya no sólo porque en este caso sí reducen los niveles altos de insulina, sino por sus espectaculares propiedades antiinflamatorias.

About niemenca

Mi nombre es Carolina, soy naturopata, especialista en Nutrición Ortomolecular
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