Astenia Primaveral

imagesParece que finalmente ha llegado la primavera. Lo ha hecho de repente y, aunque a la mayoría de la gente le sienta bien el aumento de horas de luz, las subidas de temperatura y la eclosión de la vegetación, algunos sufren cansancio, tristeza y malestar. Es la llamada astenia primaveral y afecta a una de cada diez personas.

 

¿Qué es la astenia primaveral?

La astenia aparece como consecuencia de los cambios climatológicos. El organismo debe adaptarse a las nuevas condiciones de luminosidad, temperatura y humedad y en muchos casos necesita tiempo para hacerlo. Aunque el origen de estos desajustes no se conoce con certeza, sabemos que producen un desequilibrio hormonal y de neurotransmisores y que éste trae consigo una serie de síntomas muy claros.

Los síntomas son cansancio, somnolencia diurna, decaimiento físico e intelectual, falta de concentración, sentimiento de tristeza, aturdimiento y sensación de debilidad generalizada. En ocasiones puede producir incluso sensación de presión en la cabeza, mareos, irritabilidad, falta de apetito, disminución de la líbido y anhedonia (incapacidad para sentir placer).

Pero no hay por qué alarmarse, se trata de un trastorno pasajero. Y siguiendo unas pautas de salud adecuadas podemos evitar sentirnos tan decaídos durante esa adaptación.

 

Cargar las pilas con una buena alimentación

En esta época es habitual recurrir a suplementos vitamínicos y otros medicamentos que nos aportan energía. Sin embargo, a no ser que exista otra patología y el medico así lo recomiende, seguir unas mínimas pautas de salud bastará.

Controlar nuestra dieta es esencial. Debemos evitar los azúcares refinados, ya que nos aumentan rápidamente los niveles de glucosa en sangre y con ello la energía, pero luego se produce el efecto rebote y el efecto es el inverso. Eso no es nada aconsejable en estados de astenia. También los alimentos de difícil digestión deben ser retirados de la dieta durante estos días, ya que una digestión difícil incrementa nuestra sensación de malestar y apatía. En su lugar son muy recomendables los cereales integrales, ya que los hidratos de carbono de absorción lenta nos aportan mucha energía a lo largo de todo el día y nos ayudan a sentirnos más contentos y optimistas. También las frutas y verduras nos ayudan: son ricas en fibra, nos hidratan y colaboran en la estabilización del azúcar. También debemos buscar alimentos que contengan hierro, vitaminas B y C, magnesio y zinc, nutrientes relacionados con el estado anímico. Entre ellos se encuentran el hígado, las legumbres, semillas y frutos secos, el marisco, el pescado azul…

 

Mantenerse activo

Muchos cometen el error de acostarse a dormir, porque el cuerpo así se lo pide. Es importante saber escuchar nuestro cuerpo para darle lo que nos pide, pero también es importante comprender lo que ocurre dentro de él. Es cierto que la actividad física produce cansancio y cuando nuestro cansancio tiene ese tipo de origen, el descanso es reparador y energizante. En cambio un cansancio producido por una vida sedentaria o por dormir demasiado, por excesivo estrés o por astenia… se combate con actividad. Una regularidad en la práctica de deporte puede hacer milagros en nuestro estado energético y anímico, por eso mantenerse activo es esencial en estados de astenia. Recuerda que si no eres muy deportista quizá no es el momento de ponerte a correr 40 minutos, una caminata puede ser suficiente para activar tu cuerpo y hacerte sentir mejor.

 

Otras buenas pautas

No hay que despreciar la importancia del cómo y el cuánto dormimos, nuestro cuerpo está desajustado y lo mejor que le podemos dar es rutina: acostarnos a la misma hora, dormir 7-8 horas y, en la medida de lo posible, despertarnos con el sol y aprovechar las horas de luz. Es importante también no quedarse inactivo, buscar estímulos físicos y psicológicos, cosas que nos interesen. Durante la jornada laboral podemos realizar pequeños descansos de 5 minutos y aprovechar para comer una fruta, que las hay muy buenas en primavera. Sustancias como el alcohol o el tabaco también perjudicarán nuestro equilibrio energético.

 

Por último nos gustaría insistir en que la astenia primaveral no es más que una fase de adaptación, el hombre es un animal de costumbres y la primavera trae excesivos cambios consigo. Hoy sabemos que nuestro cansancio y tristeza tiene un origen puramente químico y que dura unas pocas semanas. Lo mejor que pueden hacer aquellos que la sufren es tomarlo con mucha naturalidad y tratar de llevar una vida sana y ordenada.

 

Fuente: Naturarla

About niemenca

Mi nombre es Carolina, soy naturopata, especialista en Nutrición Ortomolecular
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